Thursday, 20 October 2011 14:45
Una Gala Homenaje Por Dagmar Moradillos
Orlando Taquechel, El Nuevo Herald
Wednesday, October 19, 2011
La tan esperada Gala organizada por Ballet Etudes of South Florida celebrando la carrera de Dagmar Moradillos tuvo lugar el sábado pasado en el Fillmore Miami Beach del teatro Jackie Gleason ante un público numeroso, atento y entusiasta.
Esta función, concebida como un merecido homenaje a Moradillos, terminó siendo una noche con sorpresas, descubrimientos y un giro dramático espectacular (la lesión del bailarín invitado Jose Manuel Carreño casi al final) en la mejor tradición del melodrama musical exuberante donde la protagonista triunfa a pesar de todo.
Fueron dos horas llenas de emociones con una Giselle (el personaje) que resultaría ser una de las mejores actuaciones de Moradillos y una Giselle (el montaje) que sorprendió por su eficacia como esfuerzo colectivo para servir de apoyo al desempeño de las figuras invitadas. Fue una propuesta escénica diligente (con momentos sobresalientes a cargo del cuerpo de baile) que puede calificarse como un acierto para la compañía que dirige Susana Prieto Eden.
Giselle es el famosísimo ballet en dos actos que cuenta la historia de una muchacha campesina cuyo fantasma, después de su muerte prematura, protege a su amante contra la venganza de un grupo de espíritus femeninos conocidos como las Wilis. Se dice que Giselle representa para una bailarina lo que el rol de Hamlet para un actor teatral y es un papel que ha sido interpretado por todas las grandes bailarinas del mundo desde su estreno en París (Francia) en 1841.
La Giselle de Dagmar Moradillos es una creación sofisticada concebida al detalle como una demostración afincada en la experiencia. Desde el principio usted sabe que lo que está presenciando es una bailarina de larga trayectoria en el rol de Giselle y que su esencia como representación va a ser su mejor atributo.
En este contexto, su escena de la locura es una estratagema espléndida aún cuando Moradillos nunca intenta una actuación que deba ser apreciada solo a través de momentos culminantes de desborde histriónico o esfuerzos por conseguir proezas técnicas.
A su lado, José Manuel Carreño se proyectó siempre dispuesto a conspirar con Moradillos para conseguir un trabajo de pareja de sensaciones inenarrables que culminaría en instantes de enorme belleza al inicio del segundo acto.
Su regreso a escena para sostener a Moradillos por última vez queda en la memoria con una proeza insólita y un acto supremo de generosa humanidad.
Por último, hay que reseñar la fuerza escénica de la Reina de las Wilis de Laura Valentín como la gran sorpresa de esta Giselle. Sin olvidar que el Hilarión desgarrador del carismático José Rodríguez resultó ser el descubrimiento de la noche y uno de los trabajos actorales más hermosos entre los vistos este año en Miami.
Al final, una larga y sentida ovación acompañó al ceremonial elegante que mantuvo al teatro de pie mientras los participantes desfilaban depositando flores ante una Moradillos triunfadora pero visiblemente conmovida por las muestras de afecto y respeto.•
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